12/26/2009

Las hortalizas son perjudiciales sólo cuando hay una enfermedad en la cual estén contraindicadas. Esto puede darse en 2 únicos casos:
1. Cuando existan afecciones del aparato digestivo que desaconsejen una alimentación rica en celulosa: gastritis, úlcera gástrica, colitis, pancreatitis. Sin embargo, en la mayoría de los casos las verduras cocidas son bien toleradas o se pueden administrar jugos de verduras.
2. Cuando haya que evitar el efecto acidificante de las hortalizas; por ejemplo en casos de cálculos renales de fosfatos u oxalatos (no así si son cálculos de uratos).
En todos los demás casos, las hortalizas son útiles porque muchas de ellas tienen acciones terapéuticas (aunque modestas). Por ejemplo, se sabe que la alcachofa estimula la secreción biliar. Esta propiedad también la tiene el puerro, dotado además de actividad diurética, como los espárragos y el apio.
La lombarda o col morada es un excelente expectorante; los rábanos y la achicoria son depurativos.
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